La Biblioteca Central del Sector 4 no era un lugar de libros ni de papel. Era una catedral de datos. Columnas de luz azulada se extendían desde el suelo hasta el techo, conteniendo la historia rúnica, los registros genéticos y las patentes de maná de la Academia. Sin embargo, para Kai, ese lugar no era un templo de conocimiento; era una red neural masiva que él estaba empezando a leer como si fuera su propio sistema nervioso.
—Estamos dentro —susurró Mina, agazapada detrás de una terminal de procesamiento rúnico. Su respiración era pesada, y sus nudillos estaban blancos de tanto apretar su arma improvisada.
—Lian debería estar en el nivel de servidores —dijo Kai, sin quitar la vista de los patrones de luz que cruzaban el aire—. Si él está aquí, sabrá cómo desviar la señal de los sensores. Si no... estamos entrando en la boca del lobo.
La Academia había blindado el sector tras el incidente en la arena. Patrullas de "Cazadores" —máquinas acorazadas de dos metros de altura con sensores térmicos integrados— caminaban con un paso rítmico que hacía temblar el suelo metálico. Kai observaba los patrones. Sus ojos se movían con una velocidad frenética, mapeando cada giro de los sensores, cada punto muerto en el escaneo infrarrojo.
[Sincronía de Desfase: Nivel 3 - En Progreso] Riesgo de detección: Elevado. Capacidad de procesamiento: 95%. Nuevo parámetro: Resonancia de Vacío detectada.
Kai sintió un hormigueo en la punta de sus dedos. Cada vez que se acercaba a los servidores, su "Vacío" intentaba devorar el maná que mantenía encendidas las luces de la biblioteca. Tenía que esforzarse para contener ese hambre, para que su presencia no fuera una señal de alarma para los sistemas de seguridad.
—Ahí —señaló Kai.
En un rincón oculto tras una pared de servidores, una figura delgada estaba sentada en el suelo, rodeada de cables y dispositivos holográficos. Era Lian. Sus ojos, ocultos tras una visera tecnológica que destellaba con datos en tiempo real, se movían con la misma frenética intensidad que los de Kai.
—Lian —dijo Kai, acercándose con cuidado.
El chico de las gafas dio un salto, pero al reconocer a Kai, una expresión de alivio genuino cruzó su rostro. —¡Kai! ¿Mina? ¿Están vivos? Las cámaras de la arena mostraron una explosión de magnitud clase S y luego... nada. Todo el sistema de la Academia cree que murieron en el colapso.
—Aún no —respondió Kai, mirando las pantallas de Lian—. Necesitamos entrar en los registros de la "Sección 7". Thorne está ocultando algo sobre el origen de los sacrificios y el portal del Arconte.
Lian tragó saliva, sus dedos volando sobre una terminal virtual. —Estás loco. Entrar en la Sección 7 es como intentar hackear el cerebro de un dios. La red de esa sección no es digital, Kai... es biológica. Está conectada a un cristal de alta pureza. Si intentamos entrar, ese cristal emitirá una frecuencia de choque que nos freirá el cerebro antes de que podamos descargar un solo archivo.
—Ese es el problema —Kai se arrodilló junto a él y puso una mano sobre el terminal—. Tú intentas hackearlo con código; yo voy a intentar sincronizarme con la frecuencia del cristal.
—¿Qué? —exclamó Lian, atónito—. ¡Eso es un suicidio! Tu cristal es de Rango F, se quemará en un segundo.
—Mi cristal no es de Rango F —dijo Kai, y en su voz había una convicción que hizo que Lian y Mina se quedaran en silencio—. Es de una Categoría que Thorne teme. Solo necesito que abras la puerta del firewall. Yo me encargaré de lo que hay detrás.
Lian miró a Mina, buscando una señal de cordura, pero ella solo asintió con la cabeza, manteniendo la guardia contra la entrada. El hacker suspiró, encogiéndose de hombros, y comenzó a teclear con una furia que parecía desafiar las leyes de la lógica.
Cuando la puerta del firewall se abrió, el aire en la sala se volvió gélido. Una pantalla gigante se iluminó frente a ellos, pero no mostró números ni gráficos. Mostró imágenes.
Miles de registros de estudiantes que habían "desaparecido". Nombres, fechas, y una sola anotación común: [Sujeto convertido en Puente].
—¡Dios mío! —exclamó Lian, viendo cómo se cargaban archivos sobre un "Proyecto Cero Absoluto".
Kai sintió que su mundo se tambaleaba. El proyecto no trataba sobre crear guerreros; trataba sobre crear anclas vivas para un portal que ya estaba abierto en otra dimensión. Thorne no estaba esperando a que el Arconte viniera; estaba obligándolo a entrar a través de la esencia humana.
De repente, una alarma estridente cortó la biblioteca.
—¡Detectado! —gritó Lian—. ¡Alguien ha rastreado mi firma de datos! ¡Están bloqueando las salidas!
—¡Vienen por aquí! —Mina se colocó frente al pasillo principal, sus manos brillando con una luz naranja intensa.
Tres patrullas de Cazadores irrumpieron en la sala, sus sensores de calor marcando la posición de los tres chicos. Pero algo cambió. Mientras los Cazadores cargaban sus cañones de energía, Kai sintió que el "Vacío" dentro de él alcanzaba un punto crítico.
No fue una explosión. Fue un silencio.
Kai se puso en pie, su cristal de Rango F emitiendo una luz blanca tan intensa que las paredes de la biblioteca empezaron a resquebrajarse. Los Cazadores, que estaban a punto de disparar, se detuvieron en seco. Sus sistemas de puntería se volvieron locos. Los robots, diseñados para rastrear el maná, no encontraban a nadie. Para ellos, Kai Caballero acababa de dejar de existir en el espectro energético.
—¿Qué... qué has hecho? —susurró Lian, mirando a los robots que ahora caminaban en círculos, confundidos.
—No les oculté —dijo Kai, dando un paso adelante. Sus ojos grises estaban rodeados por vetas de luz blanca, y su voz resonaba con una autoridad antigua—. Los borré de mi frecuencia. No pueden tocar lo que no pueden medir.
Kai caminó hacia el Cazador principal. Con un movimiento suave, puso su mano sobre el chasis metálico. En lugar de destruirlo, la máquina simplemente se desplomó, sus sistemas internos desmantelados por una sobrecarga de "Vacío".
—La Academia cree que nos tiene encerrados —dijo Kai, mirando a sus amigos—. Pero ya no estamos jugando bajo sus reglas. Thorne quiere que sea el pilar del portal. Pues bien, si voy a ser el pilar... voy a empezar a derribar los muros de su templo.
Mina sonrió, bajando la guardia. —Eso es lo que quería escuchar. ¿Cuál es el plan, arquitecto?
—Vamos a buscar a los otros descartes —dijo Kai, mientras los sensores de la Academia comenzaban a emitir alarmas de error masivo en todo el sector—. Si Thorne quiere un sacrificio, le vamos a dar una revolución.
Mientras salían de la biblioteca, ocultos por la distorsión que Kai generaba a su alrededor, el Director Thorne observaba la misma pantalla de errores desde su despacho. Su mano apretaba el escritorio con tal fuerza que la madera se astillaba.
—Así que eso es... —susurró Thorne—. No es solo un ancla. Es un devorador. El "Cero Absoluto" no es un rango. Es un estado de entropía.
Thorne se levantó, caminando hacia una ventana que miraba hacia la ciudad. —Si esto es lo que has elegido, Kai, que así sea. Pero recuerda: un arquitecto que derriba sus propios muros suele quedar enterrado bajo los escombros.
La carrera contra el tiempo había comenzado, y la Academia Nova Chronos, que antes se sentía inexpugnable, empezaba a temblar ante el chico que ni siquiera debería haber existido.