capitulo 8:UNA NUEVA VIDA
La muerte de Arturo Castro ocurrió décadas después, en una cama de hospital rodeado del aroma de flores frescas y el llanto silencioso de una esposa que lo amó hasta el final y un hijo que se convirtió en un hombre de bien. Elías cerró los ojos con una paz que no conocía, sintiendo cómo su alma se desprendía del cuerpo cansado y honesto en el que se había convertido Arturo.
El vacío blanco lo recibió de nuevo. Pero esta vez, los Ángeles no estaban serios; sus estructuras geométricas vibraban con un tono dorado de aprobación.
—Has sanado un linaje entero, Elías —dijo la voz coral—. Pero el equilibrio sigue roto en otros lugares. Hay hombres que no usan sus puños para destruir, sino su firma y su indiferencia.
Frente a él, un nuevo hilo negro se retorció. No olía a alcohol ni a sudor, sino a perfume caro y a papel moneda nuevo.
—Tu próximo envase es Julian Vane —sentenció el Ángel—. Un joven prodigio de las finanzas. Un hombre que ha convertido la empresa de su padre en un nido de buitres, despidiendo a miles para alimentar su ego y despreciando a la única persona que intentó amarlo. Su corazón se ha detenido por una sobredosis de arrogancia y estimulantes en su oficina de la planta cincuenta.
—Entiendo —respondió Elías. Su alma ya no temblaba; estaba lista—. Llevenme allí.
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SISTEMA DE REDENCIÓN: SEGUNDO ARCO
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> Nuevo Contenedor: Julian Vane [Edad: 28]
> Rasgos: Sociopatía funcional, Narcisista, Genio.
> Misión: Humanizar el Imperio Vane.
> Estado: Transfiriendo Conciencia... 3... 2... 1...
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El despertar fue radicalmente distinto al de la cocina de Arturo. No hubo náuseas de alcohol, sino una claridad mental aterradora y un frío glacial. Elías abrió los ojos y se encontró mirando un techo de cristal que mostraba el cielo nocturno de una metrópolis resplandeciente.
Estaba sentado en un sillón de cuero italiano que costaba más que la casa de los Castro. Frente a él, un escritorio de mármol negro con una línea de polvo blanco esparcida y un espejo roto. Su cuerpo se sentía ligero, atlético y lleno de una energía nerviosa provocada por los químicos que aún corrían por su sangre.
Se levantó con una agilidad que lo sorprendió. Se acercó al ventanal y vio su reflejo. Julian Vane era hermoso de una manera cruel: rasgos afilados, ojos grises como el acero y una sonrisa que, incluso en reposo, parecía una burla.
—Vaya desastre has dejado, Julian —susurró Elías, probando su nueva voz. Era profunda, educada y carente de toda calidez.
La puerta de la oficina se abrió con un golpe seco. Una mujer joven, vestida con un traje sastre impecable pero con los ojos enrojecidos y las manos temblorosas, entró sosteniendo una carpeta. Era su asistente personal, Sarah.
—Señor Vane... —dijo ella, con la voz quebrada—. He... he preparado los documentos de despido para la planta de Ohio. Son dos mil familias, señor. Por favor, el sindicato dice que si firmamos esto hoy, no tendrán ni para el seguro médico en invierno.
Elías (en el cuerpo de Julian) la miró fijamente. En la memoria residual de Julian, esta mujer no era más que una herramienta, un objeto que él humillaba constantemente por diversión. De hecho, el Julian original planeaba despedirla a ella también esa misma noche después de obligarla a entregar esas cartas.
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MEMORIA RESIDUAL DETECTADA
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> Sujeto: Sarah Miller (Asistente)
> Estado: Al borde del colapso nervioso.
> Acción Original de Julian: Reírse de sus lágrimas
y quemar los ahorros de su jubilación.
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Sarah retrocedió un paso, esperando el habitual comentario hiriente o el arrebato de ira de su jefe. Se cubrió el pecho con la carpeta, como si fuera un escudo.
Elías caminó hacia ella. Su cuerpo se movía con una elegancia depredadora que aún no sabía controlar del todo. Se detuvo a escasos centímetros de ella. Podía oler su miedo, una fragancia amarga que Julian solía disfrutar.
—Sarah —dijo Elías. Ella se estremeció al oír su nombre sin un insulto de por medio.
—¿Sí, señor Vane?
Elías tomó la carpeta de sus manos. Miró la lista de nombres. Familias, personas trabajadoras, el mismo tipo de gente con la que Arturo cargaba bultos en el muelle. Julian los veía como números; Elías los veía como almas.
Caminó hacia la trituradora de papel de última generación que estaba junto al escritorio. Sin apartar la vista de Sarah, deslizó la carpeta entera dentro de la máquina. El sonido del papel siendo destruido llenó el silencio de la oficina de lujo.
Sarah se quedó boquiabierta, ahogando un grito.
—Señor... ¿qué ha hecho? Si no entregamos eso, la junta directiva... su padre...
—Mi padre está en un crucero en el Mediterráneo ignorando este lugar —dijo Elías, sentándose en el borde del escritorio con una calma que Julian nunca poseyó—. Y la junta directiva solo entiende de beneficios. Mañana encontraremos otra forma de ahorrar dinero que no implique dejar a dos mil personas en la calle.
Se acercó a Sarah y, por primera vez en la historia de ese cuerpo, Julian Vane realizó un acto de contacto humano genuino. Puso una mano suave sobre su hombro.
—Vete a casa, Sarah. Es tarde. Y mañana... mañana llega temprano. Tenemos mucho que arreglar en esta empresa.
Sarah lo miró como si hubiera visto a un fantasma. No sabía si era un truco cruel o un brote psicótico, pero la mirada en los ojos grises de Julian ya no era fría. Era una mirada llena de una compasión antigua y profunda.
—¿Señor? —balbuceó ella.
—Llama a un coche para que te lleve. Pásalo a mi cuenta personal —añadió Elías—. Y Sarah... lo siento. Por todo lo de antes.
Ella salió de la oficina casi corriendo, confundida y aterrorizada por el cambio. Elías se quedó solo en la inmensidad del rascacielos. Sabía que esta misión sería diferente. En el barrio de Arturo, el enemigo eran los puños y las botellas. Aquí, el enemigo eran los contratos, la avaricia desmedida y una estructura de poder diseñada para triturar a los débiles.
Se sentó frente al ordenador. Miles de millones de dólares estaban bajo sus dedos.
—Bien, Julian —murmuró, empezando a teclear con una velocidad prodigiosa—. Vamos a ver qué pasa cuando un hombre bueno maneja el dinero de un demonio.
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OBJETIVO DE ARCO: EL CAPITALISMO CON ALMA
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> Reputación Actual: "Tirano de Wall Street"
> Vínculo con Empleados: -90% [Odio Puro]
> Primer Reto: La reunión con la Junta Directiva en 8 horas.
> Nota: El cuerpo exige estimulantes. Resista.
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Elías miró el espejo roto en el suelo. Su reflejo era perfecto, pero su alma estaba lista para la batalla más difícil de todas: cambiar el mundo desde la cima de la pirámide, sin dejar que la altura le hiciera olvidar el barro del que venía.